Las noches en el Palacio de la Nunciatura
Rafael Arévalo Martínez
Novela

Arévalo Martínez, Rafael. Las noches en el Palacio de la Nunciatura. 1988. Guatemala: Ministerio de cultura y deportes, Editorial Cultura. 157 págs. Colección Narrativa Siglo XX, serie Miguel Ángel Asturias, No. 1. Rústica.

Agotado. Ejemplar único de consulta en Editorial Cultura.











Rafael Arévalo Martínez

Nació en Guatemala, en 1984. Escritor. Fundó junto a Francisco Fernández Hall la revista Juan Chapín, en 1913, que se constituyó en el órgano principal de la Generación de 1910 ó Generación del Cometa. Elegido miembro de número de la Academia Guatemalteca de la Lengua Española en 1921. Director durante varios años de la Biblioteca Nacional de Guatemala. Delegado ante la Unión Panamericana (entre predecesor a la Organización de Estados Americanos) desde 1946. Su obra es amplia y abarca todos los géneros literarios de su época, destacando los libros de poesía Maya (Sánchez & de Guise, 1911), Las rosas de Engaddi (Biblioteca Revolución, Costa Rica, 1918), Llama (y el Rubén poseído por el Deus) (Ed. Librería Renacimiento, 1934), Por un caminito así (Unión Tipográfica, 1947), Poemas, 1909-1959 (Ed. Landívar, 1958); los volúmenes de cuentos El hombre que parecía un caballo (Tipografía Arte Nuevo, 1915; Imprenta Electra, 1920; Editorial Universitaria, 1951, con una nueva versión), La signatura de le esfinge (Sánchez & de Guise, 1993), Crátilo y otros cuentos (Ed. Universitaria, 1968); las novelas Una vida (Imprenta Electra, 1914), La oficina de paz de Orolandia (Sánchez & de Guise, 1925; Ed. Landívar, 1920, ampliada y corregida; Ed. Cultura, 1988), Noches en el palacio de la Nunciatura (Sánchez & de Guise, 1927; Ed. Cultura, 1988) Hondura (Ed. José Pineda Ibarra, 1959), El embajador de Torlandia (Ed. Landívar, 1960); las biografías Ecce Pericles! (Tipografía Nacional, 1942; 4ta. edición 2010) y Ubico (Tipografía Nacional, 1984); las obras de teatro Los duques de Endor (Centro Editorial, 1940), El hijo pródigo (Ed. Universitaria, 1956); y los ensayos La influencia de España en la formación de la nacionalidad centroamericana (Tipografía Nacional, 1943), Nietzsche el conquistador, la doctrina que engendró la segunda guerra mundial (Sánchez & de Guise, 1943) y Concepción del cosmos (Ed. Universitaria, 1950). Sobre su obra, Editorial Cultura publicó El pacto autobiográfico en la obra de Rafael Arévalo Martínez del escritor y crítico literario Francisco Nájera. Falleció en Guatemala en 1975.
Sobre «Las noches en el Palacio de la Nunciatura»

[Esta] novela, de estructura muy poco convencional, se divide en tres partes que en apariencia guardan escasa relación entre sí. No existe un hilo argumental cuyo desarrollo de coherencia al relato. La unidad estriba en el planteamiento de una serie de problemas filosóficos-existenciales suscitados por la presencia de dos personajes grotesco —José Meruenda y el Señor Aretal— en el alama atormentada de Manuel Aldano. [...] La supresión de los usuales nexos de una trama obliga al lector a concentrarse en la dimensión psicológica abismal de los personajes, a buscar los nexos anímicos y semánticos que se van hilvanando en el relato. El diseño estructural es un rompecabezas del cual se van dando poco a poco las piezas, pero nunca se dan en su totalidad. Faltan piezas para completas el cuadro, lo cual produce una sensación inquietante que refuerza la percepción de lo grotesco y lo absurdo.

[...] La lectura de esta extraña novela, tan sabia y lúcidamente realizada, confirma y sobrepasa la afirmación de Fernando Alegría de que Arévalo Martínez, como cuentista, crea "un nexo genuino entre la novela artística de finales de siglo y la novela psicológica del siglo XX"

Ramón Luis Acevedo, en estudio introductorio de la edición.



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Manuel Aldano anotó en su memoria el regalo de frutas del general salvadoreño. Meruenda, en breves días lo había acostumbrado a la idea de que era objeto de muchos agasajos de diferente índole y hechos también por muy diferentes personas, desde el barbero de la esquina, hasta el Mandatario de Guatemala.

Un día llevó José unos jabones finísimos. —Obsequio de don Juan, el barbero. —Otro día un reloj de oro. —Obsequio del gobernante de la República. —Otro día una cartera de piel de Rusia y unos botones de oro y brillantes. —El señor Arzobispo Metropolitano se las había dado graciosamente.

A Aldano, al principio no le extrañaron mucho aquellas cuantiosas y frecuentes dádivas. ¿Que regaló el señor Arzobispo? ¡Bah, naturalmente, alguna "Salve Regina" entonada a voz en cuello con aquel timbre fresco y grato del insigne José, o un trazo de canto llano que indudablemente encantó al Príncipe de la Iglesia! ¿Que Fulano de Tal fue munaficiente para con su huésped? ¿Y quién no se sentía protector de aquel ingenuo y alegre muchachón?

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